Los esports han evolucionado mucho más allá de una actividad recreativa. Lo que antes era visto como una afición hoy mueve ligas profesionales, patrocinios multimillonarios y rutinas de entrenamiento que pueden superar las cinco horas diarias frente a una pantalla. Este crecimiento ha llevado a instituciones como la Clinica Mayo a desarrollar programas especializados para atender las necesidades físicas y cognitivas de los jugadores competitivos.
La doctora Jane Konidis, directora de Medicina para Videojuegos y Esports de la Clinica Mayo, explica que los jugadores de alto nivel realizan cientos de acciones por minuto y enfrentan exigencias similares a las de otros atletas de rendimiento. Según la especialista, los competidores más avanzados pueden ejecutar entre 500 y 600 acciones por minuto, lo que incrementa el riesgo de lesiones asociadas al uso repetitivo de manos, muñecas y brazos.
Entre los problemas más frecuentes aparecen la fatiga visual, que puede afectar hasta al 56 % de los jugadores competitivos, además de molestias cervicales, dolor lumbar, síndrome del túnel carpiano, tendinitis y otros trastornos relacionados con movimientos repetitivos y largas jornadas de entrenamiento. A esto se suman alteraciones del sueño y riesgos asociados al sedentarismo prolongado.
La respuesta de la industria médica ha sido crear equipos multidisciplinarios que combinan medicina física, rehabilitación, fisioterapia, salud mental, nutrición y ergonomía. Para la Clinica Mayo, los jugadores competitivos deben recibir evaluaciones médicas adaptadas a las exigencias específicas de los videojuegos, del mismo modo que ocurre en disciplinas deportivas tradicionales.
El fenómeno refleja un cambio más amplio dentro de la industria. A medida que los esports continúan profesionalizándose, la conversación ya no gira únicamente alrededor del rendimiento competitivo, sino también de la sostenibilidad de las carreras de los jugadores. La salud física, la prevención de lesiones y el bienestar mental comienzan a consolidarse como factores tan importantes como los reflejos o la estrategia dentro del escenario competitivo.