Todos somos héroes hasta que cambia el narrador (Parte II)

"La verdad no es lo que ves. Es lo que decides creer." - Kain, Legacy of Kain: Defiance

La primera parte terminaba con una pregunta incómoda. Si construir villanos es tan fácil como escuchar una sola versión de la historia, ¿qué ocurre cuando finalmente escuchamos la otra?

En teoría, la respuesta parece sencilla: escuchamos, comprendemos y obtenemos una visión más completa de la realidad. Pero en la práctica ocurre algo muy distinto. Descubrir que existe otra versión de la historia rara vez es lo más difícil; lo verdaderamente complicado es aceptar que esa versión también puede tener sentido.

Es precisamente ahí donde The Last of Us Part II deja de ser una historia sobre Ellie y Abby para convertirse en una historia sobre nosotros. La obra de Naughty Dog hace algo que la vida real rara vez nos obliga a hacer: permanecer dentro de la perspectiva del otro. En el juego no podemos silenciarla, bloquearla o abandonar la conversación cuando empieza a incomodarnos. Tenemos que quedarnos ahí el tiempo suficiente para escuchar, observar e intentar comprender.

Esa diferencia lo cambia todo. Porque una cosa es saber que alguien tiene sus razones y otra muy distinta convivir con ellas. La primera nos permite mantener nuestras certezas intactas; la segunda nos obliga a cuestionarlas. Y esa pregunta trasciende por completo los videojuegos.

La conversación que me llevó de vuelta al juego comenzó hablando de política, pero podría haber girado alrededor de cualquier otro tema. Una discusión en redes sociales, un conflicto laboral, una diferencia entre amigos o una conversación familiar. El contexto cambia, pero el patrón suele repetirse: dos personas observan exactamente la misma realidad y llegan a conclusiones completamente distintas. Lo llamativo es que cada vez parece más difícil aceptar esa posibilidad sin asumir que alguien está desinformado, manipula los hechos o actúa de mala fe.

Y aquí aparece una diferencia que creo que hemos olvidado. Comprender no significa justificar. Nunca lo ha significado. Sin embargo, cada vez parece más común asumir que cualquier intento de entender una postura diferente equivale a defenderla. Si intentas comprender por qué alguien vota de determinada manera, eres acusado de simpatizar con esa posición. Si intentas analizar las razones detrás de una decisión polémica, alguien asumirá que estás tratando de excusarla. Como si entender y aprobar fueran la misma cosa.

Entender por qué alguien toma una decisión no obliga a compartirla. Podemos comprender las motivaciones detrás de una acción y seguir rechazando sus consecuencias, del mismo modo que podemos reconocer de dónde surge una idea sin sentirnos identificados con ella. Esa diferencia, que parece tan sencilla en teoría, es mucho más difícil de aplicar en la práctica.

Quizás por eso una de las mayores fortalezas de The Last of Us Part II es que nunca le pide al jugador que abandone sus convicciones ni que termine apoyando a personajes que antes rechazaba. Lo único que exige es permanecer el tiempo suficiente para entender cómo llegaron hasta allí. Y eso resulta mucho más difícil de lo que parece.

Con los años he entendido que algunas personas recuerdan los mismos acontecimientos de forma muy distinta a como yo los recuerdo. No porque necesariamente estén mintiendo ni porque yo tenga razón, sino porque ocupamos lugares diferentes dentro de una misma historia.

Lo que para una persona fue una oportunidad, para otra pudo sentirse como una pérdida. Lo que alguien recuerda como una decisión lógica, otra persona puede recordarlo como una herida. Y lo que para unos representa crecimiento, para otros puede convertirse en una decepción. Lo más incómodo es que ambas versiones pueden estar describiendo hechos reales al mismo tiempo.

Tal vez por eso la polarización resulta tan peligrosa. No porque existan diferentes puntos de vista; esos siempre han existido. El verdadero problema aparece cuando una diferencia de opinión deja de verse como una discrepancia legítima y empieza a interpretarse como una amenaza. A partir de ese momento ya no intentamos comprender al otro, sino derrotarlo. Y cuando el objetivo pasa de entender a vencer, cualquier conversación pierde buena parte de su sentido.

La parte incómoda no es descubrir que existe otra versión de la historia. Lo realmente incómodo es reconocer que algunas cosas de esa versión pueden tener sentido. Porque mientras podamos convencernos de que la otra persona simplemente está equivocada, todo sigue siendo sencillo. Podemos ignorarla, descartarla o reducirla a una caricatura sin necesidad de cuestionar nuestras propias certezas.

El verdadero conflicto aparece cuando descubrimos que no es tan fácil. Cuando la otra persona tiene argumentos, ha vivido experiencias que desconocemos y, desde su propia perspectiva, también cree estar haciendo lo correcto. En ese momento la conversación deja de ser cómoda, porque ya no podemos refugiarnos en la idea de que el otro simplemente está equivocado.

Porque cuando la postura del otro tiene argumentos que no podemos descartar fácilmente, desaparece la explicación más cómoda. Ya no basta con asumir que está desinformado o que no entiende la realidad. Nos vemos obligados a contemplar una posibilidad mucho más incómoda: que personas distintas, con experiencias diferentes y visiones de mundo opuestas, pueden observar los mismos hechos y aun así construir interpretaciones completamente diferentes.

Al terminar nuevamente The Last of Us Part II volví a pensar en aquella conversación sobre política. No porque hubiera encontrado una respuesta definitiva ni porque creyera que todas las opiniones tienen el mismo valor. La reflexión fue otra. Quizás la madurez no consista en tener siempre la razón, sino en aceptar que nuestra perspectiva nunca agota por completo la realidad. Que incluso cuando seguimos convencidos de nuestras ideas, todavía puede existir una parte de la historia que no estamos viendo.

Porque comprender al otro no debería sentirse como una concesión peligrosa. Debería ser el punto de partida de cualquier conversación seria. Y quizás esa sea la reflexión más incómoda de todas. La mayoría de las personas no esperan que pensemos igual. Lo que esperan es que intentemos entender por qué piensan como piensan.

En una época donde cada desacuerdo parece una batalla y cada diferencia una amenaza, tal vez la verdadera madurez no consista en ganar discusiones, sino en resistir la tentación de convertir al otro en un enemigo. Porque cuando dejamos de intentar comprender, no solo perdemos la posibilidad de escuchar al otro. También perdemos la oportunidad de descubrir qué parte de la historia todavía no estamos viendo.

Escrito por
Profile picture for user Tomas Carrillo
Tomas Carrillo

¡Explora mas historias, personajes y tips!

Imagen
BAM
Eventos

BAM 17 | El lugar donde las industrias creativas dejaron de caminar por separado (Parte I)

Quizá ese sea uno de los aspectos menos visibles del BAM y, al mismo tiempo, uno de los más valiosos. Cuando las conversaciones dejan de girar alrededor de una empresa específica y empiezan a concentrarse en preguntas que pertenecen a todo el ecosistema: cómo fortalecer el talento local; cómo facilitar la internacionalización de los estudios; cómo atraer inversión; cómo construir empresas más sostenibles; y cómo hacer que las ideas encuentren el camino para convertirse en proyectos capaces de competir globalmente.

Tomas Carrillo
Imagen
Ubisoft
Temáticas transversales

Fallece Claude Guillemot, cofundador de Ubisoft y una de las figuras clave en la historia de los videojuegos

Su fallecimiento se produjo el 19 de junio en un accidente aéreo ocurrido cerca de La Baule-Escoublac, en Francia. La información fue confirmada por Ubisoft y respaldada por múltiples medios internacionales, mientras las autoridades francesas continúan investigando las causas del siniestro.

Tomas Carrillo
Imagen
Comic Con
Eventos

Comic Con Colombia 2026 reunirá estrellas de Superman, The Walking Dead y One Piece en Bogotá

La organización destacó que esta edición buscará reunir a públicos de distintas generaciones mediante una programación centrada en anime, videojuegos, cine, series, cosplay y cultura geek. La llegada de FLOW representa uno de los principales atractivos internacionales anunciados hasta el momento y responde al creciente interés que existe en Latinoamérica por el entretenimiento japonés.

Tomas Carrillo