Durante años, los videojuegos fueron asociados principalmente al entretenimiento. Sin embargo, una parte importante de la industria ha evolucionado hacia experiencias donde los jugadores no solo consumen contenido, sino que también diseñan, construyen y experimentan con sus propias ideas. Plataformas como Minecraft, Roblox o Dreams han demostrado que un videojuego puede funcionar como un espacio de creación tan válido como un editor de video, un software de diseño o incluso una herramienta educativa.
La conversación surgió recientemente cuando las inteligencias artificiales Gemini y ChatGPT identificaron varios títulos que consideran especialmente efectivos para estimular la imaginación, la resolución de problemas y el pensamiento creativo. Aunque las listas presentan diferencias, ambas coinciden en un punto fundamental: los videojuegos más creativos suelen ser aquellos que entregan herramientas y libertad al jugador para experimentar.
Minecraft aparece como uno de los ejemplos más representativos. Su estructura abierta permite construir prácticamente cualquier cosa utilizando bloques y sistemas lógicos como Redstone, acercando a millones de jugadores a conceptos relacionados con diseño, planificación e ingeniería. De forma similar, Roblox ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma donde los usuarios desarrollan experiencias propias, exploran conceptos de programación y crean comunidades alrededor de sus proyectos.
Otros títulos llevan esa filosofía aún más lejos. Dreams, desarrollado por Media Molecule, ofrece herramientas para modelar escenarios, crear animaciones, componer música y desarrollar videojuegos completos desde una consola. Por su parte, propuestas como Super Mario Maker 2 permiten experimentar directamente con principios de diseño de niveles, mostrando cómo se construyen los desafíos que caracterizan a los juegos de Nintendo.
La creatividad también puede surgir desde la resolución de problemas. Juegos como The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, Portal 2 o Baba Is You destacan por ofrecer sistemas donde las soluciones no están completamente definidas. En lugar de encontrar una única respuesta correcta, los jugadores deben analizar reglas, combinar mecánicas y descubrir caminos alternativos para superar cada reto.
Más allá de si una inteligencia artificial los recomienda o no, estos títulos reflejan una transformación importante dentro de la industria. Los videojuegos ya no son únicamente espacios para jugar; cada vez son más plataformas donde millones de personas aprenden a diseñar, construir, resolver problemas y expresar ideas propias. En muchos casos, representan el primer contacto de una nueva generación con disciplinas como la programación, el diseño interactivo o la creación digital.