Brasil reglamentó su Marco Legal de la Industria de Videojuegos y anunció medidas para ampliar las opciones de financiación, formar profesionales y promover la producción nacional. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó el decreto Desenvolve Gamers Brasil el 14 de octubre en el Palacio de Planalto, en Brasilia.

La decisión desarrolla una legislación que ya existía: la Ley 14.852, publicada en mayo de 2024. Ese marco reconoció distintas profesiones del sector y contempló mecanismos de apoyo a la producción independiente, la investigación y la formación. La nueva reglamentación define responsabilidades públicas y medidas para avanzar en su aplicación.
Una de las propuestas busca facilitar el acceso al crédito del Fondo Sectorial del Audiovisual. La Agencia Nacional del Cine, Ancine, planteará reducir el préstamo mínimo de 500.000 a 150.000 reales y bajar los intereses de la tasa referencial más 2 % a esa misma referencia más 0,5 % anual. Son cambios que deberán presentarse al comité gestor del fondo.
El fondo prevé 460 millones de reales en crédito para 2026, pero esa cifra corresponde a la industria audiovisual en conjunto, incluidos los videojuegos. Para los estudios, la relevancia de la propuesta está en reducir el tamaño mínimo del préstamo: permitiría solicitar cantidades más cercanas a las necesidades de proyectos pequeños, sin asumir una deuda mayor únicamente para alcanzar el umbral de acceso.
Para 2027, el Ministerio de Cultura prevé dos iniciativas con una estimación de captación de 50 millones de reales cada una. Una estará dirigida a laboratorios y espacios de desarrollo; la otra, a producción, lanzamiento y comercialización de juegos brasileños independientes. Rouanet Games, por su parte, ofrecerá orientación para preparar proyectos y buscar patrocinios mediante la Ley Rouanet.

El anuncio también contempla una convocatoria propuesta de 200 millones de reales para empresas emergentes y soluciones digitales innovadoras. En formación, el Gobierno prevé crear programas universitarios relacionados con videojuegos en cinco universidades federales, una por cada región del país, con 230 plazas acordadas.
La promoción tendrá un instrumento propio: Game Brasil, una plataforma pública y gratuita que catalogará juegos nacionales e indicará dónde están disponibles. El Ministerio de Cultura también podrá mantener un repositorio de títulos financiados con recursos públicos para instituciones de enseñanza, investigación y salud, respetando los derechos y condiciones de utilización.
El paquete aborda etapas diferentes del desarrollo: preparar profesionales, equipar espacios, financiar producción y facilitar que los juegos encuentren público. Esa articulación será su principal prueba. El resultado deberá evaluarse por las condiciones reales de acceso para los estudios y por los proyectos que logren producir, publicar y comercializar sus juegos.