La Universidad Finis Terrae fue sede chilena de Women Game Jam 2026, realizada del 16 al 18 de octubre. Durante el encuentro, mujeres y personas de géneros diversos se reunieron para desarrollar videojuegos y compartir conocimientos. Según el balance de la institución, la décima edición global tuvo participación de 21 países y más de 2.000 personas inscritas.
El desafío consistió en transformar una idea en un proyecto durante un fin de semana. Karina Saldías, organizadora de Women Game Jam Chile, explicó que el propósito también era fortalecer el trabajo en equipo y conectar a personas interesadas en desarrollar la industria local. Estudiantes de Ingeniería Civil en Inteligencia Artificial y Realidad Virtual colaboraron en la realización del encuentro.

Una game jam propone crear un juego en un tiempo limitado, generalmente a partir de un tema compartido. En Women Game Jam, la organización plantea ese ejercicio como una maratón colaborativa: los equipos desarrollan sus propuestas mientras intercambian ayuda y conocimientos. Su convocatoria también recibe a principiantes, sin exigir haber publicado un juego ni dominar programación.
Esa apertura permite acercarse al desarrollo desde distintas capacidades. Además del código, un proyecto requiere decisiones sobre reglas, imágenes, sonido y narrativa. El plazo obliga a delimitar qué se puede construir y a coordinar tareas para llegar a una versión que otras personas puedan explorar. El valor formativo está tanto en el resultado como en las decisiones tomadas durante su producción.

La programación contó con representantes de AMD, Unity y Gamedev Planet. Unity desarrolló actividades formativas sobre su motor de creación, mientras que la comunidad chilena Gamedev Planet aportó un vínculo con profesionales del sector. El encuentro combinó así el espacio universitario con herramientas y redes vinculadas a la producción de videojuegos.
Los proyectos de la edición pueden consultarse en la página oficial de Women Game Jam 2026 en itch.io. El repositorio reúne trabajos de la convocatoria internacional; no corresponde únicamente a Chile. Las instrucciones permitieron desarrollar juegos digitales o analógicos y actualizar sus páginas hasta el 20 de octubre.

Publicar los trabajos permite que la experiencia continúe fuera del encuentro: los equipos pueden compartir lo construido y recibir comentarios. Eso no convierte automáticamente un prototipo en un producto comercial, pero sí deja una muestra concreta del proceso creativo y una base sobre la cual seguir trabajando.